Drogas y VIH/SIDA
En la actualidad, los patrones de comportamiento asociados al abuso de drogas constituyen el principal factor en la propagación de la infección por el VIH en los Estados Unidos. El VIH es el virus de la inmunodeficiencia humana, que causa el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o SIDA. El SIDA es una afección caracterizada por un defecto en la inmunidad natural del cuerpo para combatir enfermedades. Las personas que lo padecen corren el riesgo de sufrir enfermedades que normalmente no las sufren quienes tienen un sistema inmune que funciona adecuadamente. Aunque muchas personas que tienen SIDA o que son portadores del VIH pueden vivir por muchos años con tratamiento, no existe vacuna ni cura conocida.
Cuando se usan o se comparten agujas, copos de algodón, agua de enjuague y calentadores no esterilizados, como ocurre al inyectarse heroína, cocaína u otras drogas, el toxicómano es vulnerable a contraer o transmitir el VIH. Las personas también se arriesgan a contraer el VIH por el solo hecho de consumir las drogas de abuso sin que necesariamente usen una aguja o jeringuilla. Las investigaciones auspiciadas por el NIDA y el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y el Alcoholismo han demostrado que el consumo de drogas y alcohol puede interferir con el juicio y la conducta sexual, afectando así la probabilidad de involucrarse en relaciones sexuales no planificadas y sin protección. Esto aumenta el riesgo de contraer el VIH proveniente de compañeros sexuales infectados.
Tasa de infección
Desde que comenzó la epidemia, el uso de drogas inyectables ha sido directa o indirectamente el origen de más de un tercio (36 por ciento) de los casos de SIDA en los Estados Unidos. En el 2002, aproximadamente el 28 por ciento de los casos de SIDA diagnosticados entre adultos y adolescentes estaban relacionados con el uso de drogas inyectables. De acuerdo a un análisis de datos de vigilancia del VIH de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), de los 859.000 casos acumulativos de SIDA reportados hasta diciembre del 2002, un total de 209.920 (25 por ciento) ocurrieron entre usuarios de drogas inyectables (UDI).*
Entre 1998 y el 2002, se calcula que alrededor de 240.268 de los casos diagnosticados de SIDA fueron resultado directo del uso de drogas inyectables, siendo aproximadamente el 72 por ciento de estos casos en hombres. Durante este mismo período de tiempo ha habido una reducción gradual en el número de casos nuevos de SIDA asociados con el uso de drogas inyectables, tanto en hombres como en mujeres.
Entre los grupos raciales y étnicos, hasta diciembre del 2002, el 43 por ciento de casos acumulativos de SIDA reportados entre los hombres hispanos, tanto adultos como adolescentes, eran directa o indirectamente relacionados al uso de drogas inyectables; entre hombres afroamericanos fue el 42 por ciento de los casos. Sin embargo, los porcentajes fueron mayores entre las mujeres. Los casos acumulativos de SIDA directa o indirectamente relacionados al uso de drogas inyectables reportados entre mujeres, tanto adultas como adolescentes, fueron 58 por ciento entre las hispanas, 57 por ciento entre las blancas, y 51 por ciento entre las afroamericanas. En contraste, solamente el 18 por ciento de los casos acumulativos de SIDA reportados hasta el 2002 entre hombres blancos eran directa o indirectamente relacionados al uso de drogas inyectables.
La reducción gradual entre 1998 y el 2002 en el número de casos nuevos de SIDA en los UDI contrasta con el leve y constante incremento de casos nuevos de SIDA entre hombres que tienen sexo con otros hombres (MSM, por sus siglas en inglés). Sin embargo, el mayor contraste ocurre con los casos nuevos de SIDA que se deben a contactos heterosexuales, los cuales han aumentado constantemente de 1998 al 2002, tanto en hombres adultos y adolescentes (18 por ciento) como en mujeres (16 por ciento).
El uso de drogas no-inyectables (como cocaína “crack”) también contribuye a la propagación de la epidemia cuando los usuarios intercambian sexo por dinero, o cuando participan en actividades sexuales de alto riesgo bajo la influencia de drogas. Un estudio de los CDC en una muestra de 2.000 adultos jóvenes ubicados en tres barrios citadinos encontró que los fumadores de crack tenían tres veces más riesgo de infectarse con el VIH que los no fumadores.
Prevención del VIH entre los usuarios de drogas inyectables
La evidencia sugiere que el tratamiento para el abuso de drogas puede ayudar a prevenir la propagación del VIH/SIDA, especialmente cuando se combina con los programas de prevención y de alcance comunitario para personas en riesgo. Estos esfuerzos pueden reducir o eliminar el uso de drogas y las conductas relacionadas al uso de drogas que aumentan el riesgo del VIH como el compartir agujas, así como ayudar a reducir prácticas sexuales peligrosas. Un estudio demostró que los usuarios de drogas inyectables que no recibían tratamiento alguno (22 por ciento) tenían una tasa de seroconversión 6 veces mayor a la de los que recibían tratamiento de mantenimiento con metadona (3.5 por ciento).
Además, los programas de tratamiento para el abuso de drogas pueden ayudar a reducir la propagación de otras infecciones transmitidas por la sangre, incluyendo los virus de la hepatitis B y C. La atención médica adecuada del VIH/SIDA y sus enfermedades asociadas es muy importante en la reducción y prevención de la propagación de nuevas infecciones.
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