Alcoholismo
Es muy difícil admitir que uno tiene una dependencia o adicción. También es el primer paso esencial hacia la solución de la situación.
La dependencia, sea del tabaco, del alcohol, el exceso de comida y de otras substancias, es una de las áreas más obscuras de “la mala salud”. La dificultad para admitirla pone de manifiesto la actitud confusa de la sociedad; ¿en qué medida es culpa del paciente o de su debilidad de carácter?.
Muchos problemas sanitarios derivan de una combinación de influencias, pero esta situación es especialmente evidente en la dependencia. Por consiguiente, es mucho más difícil buscar ayuda médica para un problema de ingestión compulsiva de comida, que para un problema sanguíneo de presión elevada.
El alcohol puede parecer una fuente de placer pero, tomando en exceso, es una maldición. Las campañas publicitarias se centran en el placer que el alcohol nos proporciona: es un modo de relacionarse con la gente una manera de celebrar, y sus efectos pueden relajarnos y librarnos de inquietudes. El precio del exceso es una resaca la mañana siguiente. Pero esto es solo el comienzo.
Nuestro cuerpo consta de complejos mecanismos y de dolor, es la forma que emplea para advertirnos que algo no esta bien y que debería arreglarse. Así los sintamos de la resaca, dolor de cabeza, sed, vértigo y nauseas(Anexo 2). El cuerpo puede hacer frente a una resaca esporádica y recuperarse. Beber en exceso durante un periodo largo es una cuestión, pues provoca daños a largo plazo.
Para empezar, se sobrecarga al hígado de alcohol, que aquél intenta convertir en energía. Un hígado dañado no puede cumplir su función y, por consiguiente ocasiona un desequilibrio en el cuerpo; del 10 al 30% de las personas que beben en exceso desarrollan cirrosis, proceso destructivo del hígado causado por la formación masiva de tejido fibroso y tejido hepático muerto, que puede ser mortal. La hepatitis (1) y la ictericia (2) alcohólicas debidas al mal funcionamiento del hígado también son consecuencias del exceso de alcohol. Beber en exceso afecta el cerebro, puesto que el alcohol destruye literalmente as neuronas. El daño cerebral conduce a la depresión, ansiedad, perdida de la memoria, además de trastornos cerebrales más graves, como de demencia, epilepsia y alucinaciones. Le páncreas también resulta afectado y, como consecuencia disminuye los niveles de azúcar en la sangre, de manera que el bebedor en exceso se siente cansado y sin fuerzas. La alteración de los procesos metabólicos (3) conduce a la desnutrición, pues el daño de tracto digestivo dificulta la capacidad del organismo para absorber nutrientes. Puesto que los alcohólicos consumen más alcohol que comida, hay carencias de algunos nutrientes esenciales, en particular de
1.- Inflamación del hígado.
2.- Enfermedad que hace que la piel y las mucosas adquieran una coloración amarillenta.
3.- Los procesos químicos que se llevan acabo en el cuerpo.
las vitaminas del complejo B. La regeneración de las células también resultan afectada, así como el sistema inmunitario.
Los alcohólicos son mucho más propensos a sufrir ataques cardiacos y alteraciones del ritmo cardiaco porque el alcohol afecta la fuerza y la contracción del músculo cardiaco. Asimismo, se altera la circulación, lo que se manifiesta por insensibilidad u hormigueo en los dedos. La circulación sanguínea dañada aumenta el riesgo de sufrir una apoplejía o accidente vascular cerebral (4).
Incluso cantidades moderadas de alcohol pueden afectar el aparato reproductor. En efecto, la hormona masculina testosterona se elimina con mayor rapidez y se produce en menor cantidad, por lo que el bebedor en exceso a menudo experimente una disminución de la libido(5), de la potencia y de la producción de espermas. Las mujeres que beben en excesivas cantidades de alcohol pueden padecer irregularidades en los ciclos menstruales y reducción de las mamas y son más propensas a desarrollar cáncer. No es un simple prejuicio de las mujeres no pueden beber tanto como los hombres: un hígado más pequeño significa menor absorción de alcohol, razón por la cual ninguna mujer debería intentar igualar a superar a un hombre cuando se trata
4.-Ataque repentino que provoca perdida de conocimiento y a menudo es seguido por parálisis o perdida de sensibilidad en el cuerpo.
5.-Impulso sexual.
de beber. La mayoría de nosotros hemos oído hablar de los peligros que entraña beber durante el embarazo: el alcohol pasa a través del cordón umbilical directamente al feto. Los recién nacidos de madres alcohólicas pueden tener daños mentales y físicos.
Liberarse del alcohol no es fácil, quizá debido sobre todo a su oferta constante, su fácil disponibilidad y su papel en vida social. Pero los alcohólicos que desean abandonarlo cuentan con apoyo, como los grupos de alcohólicos anónimos(Anexo 1).
Preguntar acerca del consumo del alcohol hoy en día es una parte rutinaria del interrogatorio de salud en la medicina general: para el registro de nuevos pacientes, para los que se somete a prueba sistemática de control durante una consulta habitual con el médico. A pesar de estas preguntas de rutina, varios estudios han demostrado que nuestros bebedores con problemas no acuden a buscar ayuda. Un grupo de investigadores que examinó los pacientes de tres servicios de un hospital ortopédico(6) de accidentes y general comprobó que había un 20% de problemas relacionados con el alcohol no diagnosticados. A pesar de encontrarse en un hospital, o quizá por eso la mayoría de los pacientes no obtuvieron ayuda en ese momento.
Los grandes bebedores visitan a su médico de cabecera más a menudo
6.- Referente a trastornos de la columna vertebral y articulaciones.
que la persona media, de manera que aquel ocupa una posición ideal para descubrir el problema y ofrecer intervención. La enfermera también puede intervenir satisfactoriamente durante el interrogatorio u otros procedimientos de enfermería habituales. Es probable que el profesional médico que tiene un conocimiento profundo de los antecedentes de la familia sea tomado mucho más seriamente que el completo desconocido cuando formula preguntas y da consejos acerca de los hábitos del beber.
Muchas personas que beben ignoran verdaderamente el daño que se infligen, tanto así mismos como a su familia. Es posible que no sea el bebedor quien acuda en busca de ayuda, sino un familiar, por lo general la mujer, el marido, un hijo o una hija. Entonces resulta mucho más fácil intervenir, en especial si el bebedor se muestra poco dispuesto a asistir a la consulta. En estos casos suele aconsejarse a los familiares ponerse en contacto con el organismo de voluntarios. Las familias de las personas dependientes del alcohol a menudo han pasado muchos años tolerando una conducta difícil y violente y no están en condiciones de ayudar o apoyar al bebedor para que se abstenga de la bebida y se adapte a la vida.
A pesar de todo, los estudios de medicina en general han demostrado que los médicos de cabecera tienen gran influencia en la introducción de cambios de habito de beber. Es un hecho lamentable que muchos bebedores con problemas no dicen la verdad acerca de la cantidad que beben, de modo que es importante formular las preguntas correctas de una manera adecuada. Lo mismo se aplica en todos aquellos que tienen hábitos y adicciones destructivos.
El miedo a la crítica es un factor principal que impide que el bebedor busque ayuda. Por consiguiente, es importante que el médico no emita juicio alguno al plantear preguntas y proporcionar consejo. Esto adquiere especial relevancia cuando, como suele ocurrir, el bebedor con problemas tiene una baja autoestima.
Preguntar acerca de lo que se ha bebido día por día puede ser revelador, así como cuando se ha bebido por última vez. Hay otras preguntas claves que algunas veces conducen al enfermo a admitir un hábito grave, como interrogarlo acerca de la pérdida de memoria después de una borrachera, la incapacidad para dejar de beber una vez que se ha comenzado, y los sentimientos de culpa generados por la bebida.
El tratamiento de una persona adicta al alcohol depende totalmente de lo que dicha persona esté dispuesta a aceptar. Con frecuencia esta no hace caso de la advertencia de sus familiares y amigos, pero el consejo del médico se toma más seriamente en especial cuando se da de manera clara y no crítica. No obstante, demasiado a menudo, el alcoholismo niega la existencia de problemas o daños físicos, incluso cuando se enfrenta a la evidencia de un análisis de sangre o a una enfermedad grave.
Los estudios de bebedores con problemas ha demostrado que el éxito del abandona de hábito es mucho más probable si la persona cuenta con un cónyuge que la apoya; gran parte de la ayuda del médico de cabecera consiste en proporcionar apoyo y orientación a los miembros de la familia. Esto incluye, por supuesto, la derivación al organismo apropiado, que puede ser un grupo de apoyo local o un organismo de asistencia psicológica de los servicios sociales. El médico de cabecera puede intervenir en muchas maneras sin necesidad de prescribir medicamentos, que son necesarios y útiles solo en una minoría de los pacientes. Una intervención sin medicamentos puede incluir sugerencias para reducir la ansiedad ya sea con clases de relajación o diferentes métodos según se requiera.
Es prudente ser honesto con el médico en cuanto a la cantidad de alcohol ingerida, ya que influye en la elección del medicamento y de su dosis. El funcionamiento del hígado puede estar seriamente dañado en los bebedores y, por consiguiente, prologase la acción de algunos medicamentos. Los anticoagulantes(7) como la warfarina, puede tener
un efecto exagerado, y provocar graves hemorragias(8). La inflamación
7.- Fármacos utilizados para fluidificar la sangre.
8.- Pérdida de sangre.
del estómago es frecuente en los alcohólicos, y la combinación de medicamentos antiinflamatorios, como ibuprofeno o naproxeno, con el alcohol puede provocar hemorragias y úlceras. También hay muchas otras interacciones posibles.
Muchos bebedores fracasan al intentar abandonar la bebida debido a que utilizan el alcohol como apoyo para evitar la ansiedad. De hecho, esta es en muchos de los casos la raíz del problema. Las técnicas de relajación pueden ser muy útiles, en especial durante las primeras etapas, y sus efectos permiten durante toda la vida si se practica con regularidad. Algunos centros cuentan con enfermeras que proporcionan instrucciones individualmente o en grupo. Si no dispone de esta alternativa, puede dirigirse al hospital local, quizá al departamento psiquiatría.
Cuando receta cualquier medicamento, el médico debe estar seguro de que no tendrá interacciones nocivas con el alcohol. La situación ideal es, por supuesto, que la persona deje de beber alcohol por completo y que se le brinden el apoyo y la ayuda apropiados de manera que los medicamentos no sean necesarios o solo en cantidades mínimas. Sin embargo, al igual que ocurre en cualquier adicción, el propósito de abandonarla suele generar mucha ansiedad en el paciente; determinados medicamentos son útiles para aliviar esta ansiedad en las primeras etapas y para reducir el propio síndrome de abstinencia. Cierto tipo de medicamentos deben administrarse sólo durante el periodo de tratamiento acordado por el paciente y el médico.
IMPORTANTE: La información en el sitio de Mexicanos Unidos es con propositos educativos solamente. Esta información no debe ser usada para diagnosticar o tratar un problema de salud o enfermedad. Tampoco es un sustituto de cuidado profesional. Si tiene o sospecha que puede tener un problema de salud, consulte a un médico inmediatamente.

